Cabe abrir el libro de las Lamentaciones que, en pleno desastre de Jerusalén, reaviva su fe en que «la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión». Reanimados, tratamos de detener la ola de globalización de la indiferencia que preocupa al papa Francisco y que impide «mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad». Conscientes de nuestra pequeñez, buscamos curar alguna herida desde la fuerza serena de lo posible.
Abre este recurso completo en la app y sigue desde ahí. Algunas lecturas piden tiempo, contexto y un lugar al que volver.